¡Desarrolla tus soft skills!

Las Soft Skills y su desarrollo en el entorno laboral

 

¿Has oído hablar de las soft skills? Es el nombre que se da a las habilidades sociales de los individuos en el ámbito laboral, y son un componente clave a la hora de que los proyectos conjuntos que requieren de la participación de varias personas y departamentos se lleven a cabo con éxito.

Son conocidas también como habilidades blandas, por contraposición a las llamadas hard skills o habilidades duras, que son aquellas que se aprenden y se cuantifican con mayor facilidad, y de las que hablaremos próximamente.

Ignasi Alcalde las define como “el conjunto de rasgos de personalidad, habilidades sociales, comunicación, lenguaje, hábitos personales, optimismo, e incluso amistad que caracterizan las relaciones con otros individuos”.

Hoy en día soft y hard skills tienen prácticamente la misma relevancia para las empresas. Y no es de extrañar, pues las soft skills son imprescindibles para que el empleado se integre en el equipo y desarrolle correctamente su trabajo.

Las habilidades más valoradas para los reclutadores son: flexibilidad, trabajo en equipo, buen trato personal, buena comunicación verbal y escrita, adaptación a los cambios, gestión de situaciones de estrés y también habilidades para vender y persuadir a otros.

Las soft skills y su desarrollo están íntimamente ligadas con la Inteligencia Emocional, que es la capacidad que tenemos de reconocer nuestras propias emociones, gestionarlas, y ver cómo afectan a la manera de relacionarnos con los demás.

Se pueden clasificar en dos grandes categorías:

  • Propias: Son aquellas con que gestionamos las emociones propias, nuestra propia percepción y la reacción ante situaciones inesperadas. Algunos ejemplos son la autonomía, la curiosidad, la autoconfianza, la resiliencia, la motivación, la gestión del tiempo…
  • Interpersonales: Son aquellas que usamos para influir en cómo los demás perciben nuestra personalidad, ideas y forma de trabajar. Por ejemplo la empatía, la humildad, la persuasión, la capacidad de trabajar en equipo…

Podría decirse que las soft skills son de naturaleza innata, que en cada persona prevalecen unas u otras de manera espontánea, pero lo cierto es que también se pueden trabajar y mejorar si conocemos la forma adecuada de hacerlo.

La primera idea para mejorar estas habilidades blandas es comprender por qué reaccionamos como reaccionamos ante cada situación, es decir, hacer una especie de análisis de autoconocimiento. Si somos capaces de descubrir qué nos irrita, qué nos pone nerviosos, qué hace que nos estresemos o ante qué situaciones nos crecemos podemos empezar a trabajar por mejorar en lo que detectemos sean nuestros puntos débiles.

En relación con la anterior, otra clave para potenciar nuestras soft skills consiste en comprender la manera en que reaccionan los demás cuando interactuamos con ellos. Mediante un ejercicio de empatía podemos conocer mejor sus motivaciones e inseguridades, y, entendiéndolas, actuar de tal manera que nuestra comunicación con ellos sea más efectiva.

Es importante tener en cuenta que el proceso de mejora de las habilidades sociales se centra en uno mismo, no por potenciarlas se puede pensar que vamos a manipular a los demás. En realidad, lo que se consigue es que la gente a nuestro alrededor reaccione de manera diferente si mejoramos estas habilidades. Además, hay que entender que es un proceso de cierta duración, no se pueden cambiar de la noche a la mañana. Solo con la práctica llega la mejora, y para optimizar estas habilidades blandas se requiere un cambio en nuestro comportamiento y hábitos. ¡Pero merece la pena!

Ahora que ya tienen las claves no lo dejes para mañana. ¡Empieza ya a mejorar tus soft skills!