¿Por qué un Departamento de Formación?

La importancia del departamento de formaciónÁlvaro es un joven ejecutivo con un puesto de responsabilidad en una multinacional que se mueve en un sector altamente competitivo. La exigencia es máxima y para llegar hasta donde está, Álvaro ha sumado a su espíritu inquieto y su constancia en el trabajo una completa formación académica. Pero ya hace varios años que dejó de tener tiempo para estudiar y ahora se da cuenta que para seguir el ritmo del mercado necesita formación.

Afortunadamente su empresa cuenta con un Departamento de Formación que se ocupa de que todos los empleados de la compañía estén actualizados y cuenten con las capacidades necesarias para que la empresa pueda alcanzar sus objetivos.

Pero no todas las empresas son o pueden ser como la de Álvaro. La formación de los empleados y directivos es un pilar estratégico fundamental para la consecución de las metas. En ocasiones la falta de medios o de una visión estratégica que comprenda la importancia de este apartado hace que se pierda una gran oportunidad de crecimiento.

Porque realmente lo es. Desarrollar todo el potencial de los recursos humanos de una empresa solo puede acarrear efectos positivos en las organizaciones. Algunos de estos efectos son:

  • Motivación: Los empleados crecen con la empresa y viceversa. Su moral aumenta y mejora el clima laboral.
  • Talento: Además de la oportunidad de desarrollar una carrera dentro de la empresa, la expectativa de lograr un aprendizaje extra puede ser un aliciente fundamental a la hora de atraer nuevos talentos.
  • Resultados: Talento, empleados motivados y actualizados al entorno… Una ecuación cuyo resultado se traduce en éxito para la empresa.

Idealmente, un Departamento de Formación debe estar integrado en la estructura de la empresa, operando conjuntamente y de manera transversal al resto de departamentos. Debe igualmente contar con recursos suficientes para poder organizar estratégicamente un plan que involucre a todos los niveles de empleados en una misma dirección, con objetivos y tácticas bien definidos y planificados. Y por supuesto, contar con la ayuda de partners estratégicos con los que poder llevar a cabo el plan previamente diseñado. En este sentido, es importante contar con el apoyo de un equipo multidisciplinar y que tenga una contrastada experiencia a la hora de guiar a la empresa en la dirección correcta en lo referente a la formación de sus empleados. En definitiva, el papel del Departamento de Formación es cada vez más determinante para aumentar la competitividad de la empresa a través de sus trabajadores. La inversión en su desarrollo es garantía de resultados, y sin duda las organizaciones deben plantearse seriamente incluir este aspecto en su estrategia global.