¿Cómo afecta la cultura al liderazgo?

La cultura puede influenciar el tipo de liderazgo

En cada país existen diferentes culturas, tradiciones, códigos y, por supuesto, diferentes formas de liderar. Sin caer en los peligrosos estereotipos, la realidad es que las diferencias culturales existen, y determinan la manera en que las personas que toman decisiones en las empresas se manejan en el día a día.

Por otro lado, es cierto que las cualidades que tiene un buen líder son universales: buen juicio, integridad y empatía, y que con la globalización se ha llegado a una puesta en común de formas de liderar y tendencias que se siguen en todo el mundo, pero sabemos que cada región tiene formas diferentes de socializar y trabajar.

¿Cómo se toman las decisiones dependiendo de la procedencia cultural?

  • Liderazgo sincronizado: En el norte y sudeste asiático es habitual que los líderes se pongan de acuerdo y sincronicen las ideas antes de tomar una decisión. Dichas decisiones, por tanto, se fundamentan en la prudencia y el juicio de varias personas, y precisamente por ello pueden ralentizar los procesos.
  • Liderazgo flexible: En las zonas de influencia del mundo anglosajón se suele confiar en líderes flexibles, con capacidad de adaptación y de búsqueda de soluciones a situaciones imprevistas. Este tipo de liderazgo puede tener cierto riesgo como, por ejemplo, no tener un plan a largo plazo, aunque también puede ser muy bueno para la compañía al aportar rapidez para solucionar las dificultades que se presentan de repente.

¿Qué tipo de comunicación tiene el líder con los empleados?

  • Comunicación directa y escasa: Hay países en donde se prefiere que el líder coordine de manera casi impersonal. La comunicación es directa y poco cercana, de hecho tener más comunicación da impresión de menor rango. Esto puede ser claro y profesional pero no genera confianza. Suele darse en países del norte de Asia y en algunos países europeos como, por ejemplo, Holanda.
  • El líder diplomático: Este tipo de líder es más cercano y suele mantener conversaciones con sus empleados, escuchando sus necesidades y quejas, y tratando de mejorar el clima laboral. Así mismo, si hay algún problema, lo trata de forma empática directamente con el empleado. Una comunicación demasiado impersonal, escueta y carente de empatía hacia el trabajador puede llegar a ser considerada agresiva. Esto ocurre en países como Suecia, Canadá, Nueva Zelanda y ciertas regiones de Latinoamérica.

Malas prácticas a la hora de ejercer el liderazgo

También existen “malas prácticas” a la hora de ejercer el liderazgo que, sin embargo, son culturalmente aceptadas en algunas regiones.

  • El líder que se siente superior: Se prima el puesto por encima del trabajo. Este tipo de líder suele centrarse solo en los detalles perjudiciales e ignora a los empleados, sin reconocer sus méritos o darles feedback positivo cuando procede. A pesar de la negatividad de este comportamiento, en países como Serbia, Grecia, Kenia o Corea del Sur suele ser algo común.
  • El líder pasivo-agresivo: Siempre se siente bajo mucho estrés, y esto le afecta en su trato con los demás. Puede llegar a ser hiriente e irracional con sus empleados. Este tipo de liderazgo se puede dar en países como Indonesia o Malasia.

A pesar de las predisposiciones culturales de cada región, cada líder tiene su personalidad y puede sobreponerse a estas limitaciones para conseguir un mejor clima laboral. Y, por supuesto, enriquecer su entorno de trabajo aportando los valores propios y particulares de su cultura.