¿Es la ansiedad la nueva epidemia en el mundo laboral?

El estrés es algo bastante común en el mundo laboral y todo el mundo sufre de algún momento en el que se siente más ansioso. El problema surge cuando ese sentimiento se intensifica convirtiéndose en un trastorno.

El habitual escuchar que la ansiedad es la enfermedad de nuestro siglo y lo cierto es que, según la OMS, una de cada diez personas sufren síntomas de ansiedad. Ya se ha convertido en el problema mental que más citan los españoles, siendo España el país líder en consumo de ansiolíticos.

Con estos número es normal preguntarse de dónde proviene la ansiedad y si afecta al mundo laboral. Intentaremos dar respuesta a estas cuestiones en este artículo.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta emocional del cuerpo ante situaciones que considera peligrosas. Los síntomas de la ansiedad son útiles en situaciones de peligro pues favorecen una respuesta rápida del cuerpo preparándose para la huida, pero cuando no existe un verdadero peligro es cuando esta respuesta se convierte en desmesurada con respecto al problema al que nos enfrentamos. Este trastorno pueden manifestarse en ataques o crisis de ansiedad puntuales o en un trastorno de ansiedad generalizada.

En el primero de los casos la persona que lo sufre puede sentir que le pasa algo muy malo, hasta sentir que le está dando un infarto, pues son síntomas parecidos. Mareos, taquicardias, sudoración, opresión en el pecho, sensación de irrealidad, sensación de entumecimiento… estos son algunos de los síntomas que puede sufrir una persona con una crisis de ansiedad.

En el caso de un trastorno de ansiedad generalizada, la persona se sentirá preocupada en exceso todo el tiempo, tendrá alguno de los síntomas anteriormente mencionados, tendrá dificultad para relajarse, cansancio todo el tiempo, problemas para dormir… entre otros síntomas.

Ambos problemas pueden surgir por muchas causas y una de ellas es el trabajo, afectando directamente a su desempeño.

Ansiedad en el trabajo, un problema real

Hay muchas causas para que el trabajo genere ansiedad:

  • Políticas de salud y seguridad inadecuadas.
  • Poca comunicación.
  • Limitada participación en la toma de decisiones.
  • Poco control sobre el área de trabajo.
  • Horario poco flexible.
  • Tareas confusas y poco claras.
  • Exceso de trabajo.
  • Mobbing o acoso laboral.

El trabajo en sí no es malo para la salud mental, de hecho puede mejorarla aportando distracción y reconocimiento, mejorando el autoestima y aprendiendo, de eso no cabe ninguna duda. El problema surge cuando empiezan a aparecer las situaciones anteriormente mencionadas y el ambiente de trabajo se torna negativo derivando en problemas mentales como la ansiedad o la depresión.

Los trastornos de ansiedad no solo son perjudiciales para el empleado que los padece sino también para la empresa, produciendo una bajada en la productividad de la misma. Según la OMS los trastornos de ansiedad y depresión suman un 30% a las pérdidas económicas anuales para las empresas.

¿Qué se puede hacer para mejorar esta situación?

Las empresas pueden ayudar a los empleados con sus trastornos de ansiedad aplicando ciertas medidas:

  • Informar: una de las medidas que determinó la OMS para mejorar la salud mental en el puesto de trabajo es la de informar a los trabajadores de que pueden pedir ayuda. Muchas veces ocurre que no se sabe con quién hablar ni cómo hablar del asunto y eso empeora la situación.

  • Tomar consciencia: tan solo reconociendo la existencia del problema se puede solucionar. Es importante que las empresas se den cuenta de su papel en la salud mental de sus empleados y disminuyan los riesgos con políticas y prácticas que protejan a los empleados como jornadas laborales flexibles, apoyo psicológico en el trabajo, actividades de wellnes y mindfulness, etc.

  • Reconocimiento: apoyar a los empleados haciéndolos partícipes de la toma de decisiones, recompensando sus logros y ofreciendo programas de desarrollo personal para evitar la sensación de estancamiento.

  • Normalizar: es importante que el tema del cuidado de la salud mental no sea visto como un tabú y se normalice tanto hablar de él como de su tratamiento.

Lo fundamental es reconocer que, como seres humanos, todos podemos llegar a tener ansiedad y es responsabilidad de la empresa prevenir su aparición por motivos laborales y ayudar a quienes la padezcan.