Innovación disruptiva en las organizaciones

innovacion disruptiva en las organizaciones

Innovar no es tan sencillo como parece. Y si no que le pregunten a empresas como Yahoo, Blackberry, Kodak o Nokia, en su día punteras en sus respectivos sectores pero que en algún momento fueron superadas por otras, y no precisamente porque no destinaran presupuesto al I+D.

Su fracaso en este caso viene dado por la manera en la que estas marcas apostaron por la innovación, o mejor dicho, la no innovación disruptiva. Pese a ocupar en su momento una posición privilegiada con sus productos, llegaron otras empresas que, invirtiendo igualmente en innovación pero con un enfoque más transgresor lograron imponerse a ellas y quedarse con mayor cuota de mercado.

Es lo que se conoce como el dilema del innovador del que hablaba Clayton Christensen, que provoca que compañías en posición dominante de mercado sientan la necesidad de proteger su trozo de pastel, poniendo el foco en una innovación de “mantenimiento”. De esta forma empresas más pequeñas pero que responden más rápido y entienden primero los cambios disruptivos necesarios en el mercado toman el liderazgo.

En general, innovar significa cosas diferentes en función de las personas y el contexto. Antes las consecuencias del fracaso ante la innovación podían ser terribles, pero ahora el fallo se puede interpretar incluso como una oportunidad de mejora en el desarrollo de un determinado producto o servicio.

De igual forma, el uso incorrecto del término “innovación” asociado a productos o servicios que en realidad no tenían tanto de disruptivos ha contribuido a distorsionar la ya de por sí difusa línea entre la simple mejora o evolución frente a la auténtica innovación.

Teniendo todo esto en cuenta… ¿qué deben hacer las empresas para mantener su capacidad de innovar?

  1. Adiós a los planes de negocio rígidos: Ahora las reglas del juego son diferentes, y las estrategias de negocio de las empresas tienen que hacer frente a una nueva realidad marcada por la evolución tecnológica, la globalización y las cambiantes necesidades de los usuarios. Las estrategias de las empresas deben tener esto en cuenta y tener la capacidad de adaptarse rápidamente al cambio. Estos planes a largo plazo son útiles como guía, pero han de ser relevantes en todo momento al entorno en que se desarrollan, y tener la capacidad de ser modificados sin perder su sentido. La innovación a través de las estrategias de negocio es el primer paso para no quedarse atrás en el mundo de la Transformación Digital.
  1. Fomentar el “empleado-emprendedor”: Muchas veces el enfoque innovador que puede resultar más acertado para la organización se encuentra en su propio seno. El “empleado-emprendedor” es un tipo de trabajador que aporta valor a la compañía gracias a la innovación interna. Pero para que esto pueda suceder se debe contar con el marco adecuado, con procesos y soporte ejecutivo específico, que favorezca que las ideas de estos empleados se puedan desarrollar y aumenten la capacidad global de innovación de la organización.
  1. Construir una cultura innovadora: Este es, quizá, el punto más relevante. Implementar una cultura innovadora en la empresa que realmente funcione no es sencillo. Implica cuidar desde la base las opiniones e ideas de todo el equipo, especialmente las del personal más joven, que es el que mejor puede entender el contexto actual de la empresa, y que por desgracia muchas veces se topa con la incomprensión de sus superiores. Además, la estrategia de negocio ha de ser ágil, ya que la cultura de la innovación no puede prosperar en una empresa con mucha resistencia al cambio. Los procesos internos han de ser transparentes, inclusivos y firmes, y las políticas de contratación de personal estar enfocadas a conseguir empleados comprometidos con la organización. Todo ello contribuye positivamente al desarrollo de la cultura innovadora ideal para la empresa.

Con estas pautas, la fortaleza de la compañía frente al cambio está garantizada. La innovación disruptiva supone aún un gran reto, pero los resultados para las empresas bien merecen el esfuerzo.